(Niña, Mamá)
(Plática filosófica a media tarde,
con chocolate y galletas Choki's)
N: Mamá, ¿por qué las lágrimas saben a sal?
M: Pues porque la tristeza es así, como la sal, desagradable
al paladar. ¿Qué prefieres, una cucharada de azúcar o una de sal?
N: No, pues, la de azúcar. Entonces, ¿son saladas porque la tristeza sabe a sal?
M: Sí...
(Días después, tras el reencuentro con el padre,
luego de un viaje de varios meses)
N: Mamá, ¿a qué sabe la alegría?
M: Pues, creo que a algo dulce, pero no estoy segura.
N: No mami, la alegría también sabe a sal, pues hoy
que vi a papi de nuevo, mis lágrimas no supieron a azúcar
sino a sal, igual que las de tristeza y enojo... Entonces,
¿cómo vamos a diferenciar si lloramos por tristeza o si lloramos de emoción?
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