Te levantas, desayunas, te arreglas,
un momento más de descanso,
y eres escupido al mundo,
con la frente en alto
y el corazón -como el perro- entre las patas.
Sales, te escabulles entre los mundos, los universos
paralelos y transversales que suplican
un momento de descanso, un alma
un momento de descanso, un alma
que entienda y les ceda un poco de tiempo para saberse
entes proliferantes de la raza -supuestamente- humana.
entes proliferantes de la raza -supuestamente- humana.
De camino a tu rutina, te detienes, esperas,
y te das cuenta de que algo falta
un color se desvanece, se distiende y se fuga...
¿Es el morado, azul, rojo, transparente?
Quién sabe, sólo sabes que algo falta,
y lo haces: un mensaje, grafías digitales que
serán decodificadas por un interlocutor a la
distancia, alguien que seguro responderá...
¿Qué te dice?, pero más importante, ¿qué le dijiste?
<<Hola pequeña, cómo has estado? Ya no me has escrito,
acaso ya me olvidaste?
espero tu respuesta, ok? Besos y abrazos>>
Y, ¿Qué respondió?
<<Hola!!! :) Cómo estas? no te he olvidado, espero verte pronto,
te extraño...>>
Bien, ahora tu cara cambia, sonríes, y lo haces... con malicia.
Tu día cambió, ahora ya tiene el color que le faltaba, pero, ¿eso fue todo?
¿un solo mensaje?
En fin, la tecnología es para eso, para comunicarse, divertirse y quitarse
el aburrimiento deel esqueleto, y, ¿las mujeres, más aún, las enamoradas?
Igual, -según tú- son para comunicarse,
divertirse y, muchas cosas más...
divertirse y, muchas cosas más...
¿Aburrido?
Un mensaje lo soluciona todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario