cuando todos ya dormían,
y me escuchaba sin quejarse?
Tú.
¿Quién me dio un cálido abrazo,
cuando nadie "me quería"
y no intentaba marcharse?
Tú.
¿Quien fue mi único consuelo,
cuando nadie comprendía
lo que era enamorarse?
Tú.
¿Quién nunca se lamentó,
por el daño que le hacía
al tratar de consolarme?
Tú.
Sólo tú, tú no te fuiste
cuando en mis noches temía
que el desamor me ahogase...
Tú, tú, tú... Tú siempre te quedaste.
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