sábado, 31 de marzo de 2012

Pre-dominio Público

Era tarde, caí en el error de decirte,
de declararme culpable ante ti,
y esperaba que dejaras correr una lágrima,
sin embargo, no lo hiciste, una risa,
una carcajada soltaste como agua dulce
de la fuente del atrio:
blanco y canela, desierto
y arena...
¿Qué más da? Siempre se repite;
el espiral baja y sube,
las nubes se balancean tras la migajas del
pan de mediodía...
La plaza baja, sube, y tú,
iniciaste.
Lo sabes, lo sé, un error,
¿qué más da?
la gente ya lo juzgará,
pero antes, dame un beso,
pero dámelo tú,
así valdrá la pena, 
o al menos,
la justificación...

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