viernes, 27 de abril de 2012

Con la Física y la Química

¿Era nuestro destino estar juntos?
¿De verdad tanto esfuerzo, tarde o temprano te valdría tenerme?
¿Juntos, por siempre, sin obstáculos invencibles?
No, no fue así.
Nos equivocamos, tú pensaste que era lo correcto perseguirme,
buscarme hasta en el fondo del mar,
y yo, pensando que te alejaba,
más te atraía a mí.
¡Maldita energía!
Los opuestos se atraen, un catión siempre irá hacia el anión,
sí, lo hacen, pero ni tu ni yo formamos parte
de una reacción química, no somos los postulados 
ni de las leyes de Newton ni las de Kepler,
ni se nos aplica fuerza, ni giramos en torno a un punto en el espacio,
No, el amor no nos movía, el destino no era el mismo para los dos,
no lo era.
Lo que sí pasó, es que nuestras energías
 vibraban en distinta sintonía,
y cuando hubo posibilidades de estar en el misma frecuencia, 
se invirtieron mis protones, se alejaron tus electrones,
terminando así repeliéndose nuestras vidas.

domingo, 22 de abril de 2012

Y lo que queda del viaje, igual.

Sí, estuve, justo detrás de ti, donde ni el viento acariciaba 
las suaves notas de tu lira, las dulces voces del ocaso, 
ni la mañana mediodía.
Sí, en efecto, te vi sentado, 
con las manos al pecho, cruzadas, quizá me estabas pensando
o tal vez olvidando.
No, no puedo saberlo, sólo sé que estuve,
sólo se que te vi, lejos, cerca, no puedo asegurarlo.
Pero te vi, te miré en los ojos del niño
que corría tras la pelota, alegre, sonriendo,
siempre tras su pelota...
Estuve, quizá no donde me podías ver, donde ni siquiera existí,
donde era una estrella más en el cielo,
pero no tu estrella, no como tú, mi estrella.
Estuve en nuestro encuentro, mirándote en los ojos del caballero
que veía los de su futura esposa, tomando su mano,
entre azahares y rosas.
Estuve cuando lo abrazaste, lo tomaste en tu pecho, y le dijiste "mi cielo"
y él, pequeño, frágil, te miraba como su héroe, como el rey, como enorme  
el cielo con sus nubes.
Sí, estuve ahí, viaje contigo a mi lado,
siempre en mi pensamiento, siempre
en los recuerdos de la infancia, 
los sollozos de la juventud,
y la esperanza del mañana.
Estuve sí, y tú estuviste junto a mí,
pero yo, lamentablemente,
creo que nunca estuve junto a ti.
Pasan los días, pasan los años, he recorrido mil historias a tu lado, 
pero tú, tú ni siquiera has visto que en este planeta
alguien ha ido junto a ti,
mientras tu andabas sin alguien...

jueves, 19 de abril de 2012

Antes del banquete...

¿Qué se quiere de la vida?
¿Para qué despertar, levantarnos, salir, 
si tarde o temprano hemos de volver, acostarnos y dormir?
¿Para qué sirve todo lo que hacemos?
Sentir... ¿Qué, dolor?
Solo se vive en una tragedia;
el amor no es como lo narran y menos como lo actúan;
los problemas no se solucionan con mirar al cielo,
hemos de trabajar... ¿Y, para qué, 
si tarde o temprano todo, todo se va al hoyo
junto con nuestros despojos humanos
a ser alimento de las bacterias...
¿Para qué cuidar de nuestro cuerpo,
si al final no será más que descomposición y carroña?
Yo sé por qué:
Hemos de morir, sufrimos largas jornadas de trabajo,
horas eternas de estudio,
¿Y para qué, si la muerte se lo lleva todo?
No, mentira, no es verdad...
Le muerte solo es muerte si se vuelve olvido.
Por cada obra que marque la vida de alguien más, 
estaremos asegurando un instante más de vida
después de la muerte;
Por cada satisfacción, cada alegría,
cada momento feliz, 
cada locura y tontería cometida,
en plena agonía, al menos, 
no llenará nuestra boca el amargo "hubiera"
que mata a la gente
antes de que sea carroña para los buitres.

domingo, 15 de abril de 2012

Cuando sientes como una cosita...

Si llueve, te entristeces,
pero si hay sol, deseas lluvia...
Si tienes blanco, quieres negro,
y si es negro, morado...
Así mismo, cuanto teníamos algo
yo no quería más,
y ahora, que no tengo nada,
te me vas...
El amor es -aunque no todos lo acepten-
como una enfermedad,
como el refriado, para ser precisos:
ningún antibiótico funciona realmente para curarlo
cuando se ha vuelto grave...
Siento algo dentro, muy en el fondo,
no sé qué es, ni cómo quitármelo,
pero me duele, 
al mismo tiempo me asfixia
y me da el aliento para vivir un instante más.
Me duele, ¡ay! me duele...
es como una espinita, como una molestia
aquí, sí, en el corazón:
¿Será como la de una rosa?
¿Será para protegerme?
No creo, porque a las rosas no las hiere
como me está hiriendo a mí,
quizá no soy como una rosa por la espina,
pero quizá lo soy, porque sin tus gotitas,
me estoy marchitando...

sábado, 14 de abril de 2012

Con sabor a miel y habanero

Sí; No;
Un poco; Quizá;
Me quiere; no me quiere;
Te quiero; No te quiero;
Te necesito; ¡Lárgate de aquí!;
¿Me das un beso?; ¡Me das asco?
Dame un abrazo; ¡Ni se te ocurra tocarme!;
Cosito, hermoso, bebé; ¡Asno, bruto, pelafustán, tonto!;
Eres lo mejor que me ha pasado, ¿Para qué te conocí?;
Perdón, soy tan impulsiva; ¡A veces me irritas demasiado!;
No te preocupes, lo arreglo yo; ¡Arréglalo tú!
¡Lo siento muchísimo!; ¡Cómo no te...!
¿Me perdonas?; Te perdono...;
Te amo; Te amo.
¡¿Otra vez?!

Y por eso es que antes de pensar en una relación, debemos saber si somos dominantes, o pecamos de dominados...


sábado, 7 de abril de 2012

La canción de la almohada

¿Quién me ha oído durante las noches,
cuando todos ya dormían, 
y me escuchaba sin quejarse?
Tú.

¿Quién me dio un cálido abrazo,
cuando nadie "me quería"
y no intentaba marcharse?
Tú.

¿Quien fue mi único consuelo,
cuando nadie comprendía
lo que era enamorarse?
Tú.

¿Quién nunca se lamentó,
por el daño que le hacía
al tratar de consolarme?
Tú.

Sólo tú, tú no te fuiste
cuando en mis noches temía
que el desamor me ahogase...
Tú, tú, tú... Tú siempre te quedaste.

viernes, 6 de abril de 2012

Cruda... moral.

"En la cama doy vueltas y vueltas,
y mi oficio no es carrusel..."
¿Carrusel? Nada de eso, son los efectos
de este amor etílico que me tiene al filo
de la locura -literalmente-.
¿Qué gana uno con buscar salidas fáciles, si al fin y al cabo,
lo regresan a uno -tarde o temprano-
al punto de partida del que nos quisimos alejar?
Ya son varios días los que me tienen sin sol ni sombra
al resguardo de los buenos momentos,
viviendo sólo de los recuerdos...
Eso no es vida, eso no es vivir;
Esto es un infierno, simplemente trato de sobrevivir...
"¿Qué tan difícil es, qué tan difícil es
que perdones mis errores...?"

jueves, 5 de abril de 2012

La sorpresa en el chocolate

¿Te ha pasado que esperas blanco,
y te resulta negro?
Sí, a mí me ha pasado, sobre todo contigo.
Hace tanto que decías quererme,
¡uf! hace ya tanto de eso...
"Amor, amor, amor,
mal el principio, el final peor"
Siempre te dije: NO,
no te quiero, no me gustas,
No eres mi tipo.
Sin embargo, lástima para mí:
SÍ eras mi tipo.
Pero bueno, 
en mi NO iba el regalito de un QUIZÁ,
Que al salir de la envoltura
¡oh, sorpresa! era un SÍ,
sí te quiero, sí me gustas,
Sí eres mi tipo...
Lástima, el chocolate se derritió
sin que pudiera sacar el juguete:
Ya tienes dueña, 
alguien más ya encontró la sorpresa,
alguien que no perdió el tiempo en estar adivinando
qué cosa era el regalo,
y sólo se limitó a abrirlo...

miércoles, 4 de abril de 2012

Enseñanza

Y sin embargo, aún te quiero...
No eres al príncipe que figuraba en mis cuentos,
ni el hombre que se suponía vendría a salvarme..
No lo eres, eres más un simple humano que se
deja vencer por sus vicios y debilidades...
Ves en mí el soporte que YO esperaba de ti,
¡valiente camarada!
A duras penas lo lograste,
¿cómo no iba a quererte
si te ganabas mi corazón trozo a trozo,
como el dulce que me dabas así, igual:
pedazo a pedazo?...
En fin, resulté ser la más necia de tus alumnas,
pues no cedía a las lecciones que me dabas:
yo te quería, mucho, 
¿Cómo odiarte
cuando en realidad -y sin querer- te amaba?
Bueno, he ahí la dura tarea del educador, de nunca rendirse:
hoy, por fin, te odio, te aborrezco, 
no entiendo cómo querer a alguien que te detesta es posible, aún en el
más absurdo de los masoquismos...
A duras penas lo logré. A duras penas lo hice;
ya no quiero saber más de ti, aunque en el fondo quiera correr
a tus brazos, no lo haré.
Sí, aprendí a odiarte, pero nunca me enseñaste
cómo dejar de quererte...

lunes, 2 de abril de 2012

♪♫ Someone Like You ♫♪

¿Magia, sugestión, masoquismo?
¿Qué hay detrás de una canción?
Una letra, acordes, una voz, tú...
Cursilerías, sentimentalismo, amor...
Un dilema entre ¿será o no será?
¿Voy o no voy?
¿Lo hago o no; me alejo, o voy tras él?
-"Never mind, I'll find someone like you,
I wish nothing but the best for you, too,
Don't forget me, I beg,
I remember you said,
"Sometimes it lasts in love,
But sometimes it hurts instead,"-
¿Será? ¿De verdad encontraré a alguien como tú?
No creo, todo lo que fue, pudo ser, y no será
ya no es parte del instante infinito, de la vida,
de la secuencia vital y confinadora,
simplemente es una "palabra fugitiva"
donde "la misma se disuelve en la otra"
y donde cada momento, cada "quizá"
no es más que el reflejo sombrío y 
obscuro atrapa cada rayo de luz, 
para no dejarlo ser, para callarlo, para asesinarlo sin 
dejarlo nacer...
Oír esa canción me permite
no sólo escuchar mis intrínsecas sentencias
sino ponerles realmente  la atención
que desde hace milenios reclaman,
desde que los dinosaurios hablaban
-¡y vaya que hacían ruido!-
y que jamás había meditado...
¿Que hay detrás de una canción?
No sé, quizá una lágrima, una sonrisa apagada por el
llanto, un beso reprimido
y un ayer que quedo en mañana...
Quién sabe, puede que hasta tenga ahí
la llave de los recuerdos de la infancia
en donde olvidé las palabras que te dije
y cual candado cerraron mi corazón.
Si pudiera recordarlas quizá hoy te abriría la puerta,
a lo mejor y te invitaría una tacita de café,
podría ser que me regalaras un ramo de flores,
y te invitaría a pasar... No sé,
puede que así, nunca lamentaría haberte perdido,
ni esperaría con el alma rota
encontrar a alguien como tú...

Como licuadora

¡Pero si ganas no me faltan!
Eres mi sol, ¡pero en pleno desierto a mediodía!
Eres la luna, como siempre, opacando con su brillo a las 
pobres estrellitas salpicadas por el mar noctámbulo...
Te quiero, demasiado para mi pesar,
te amo: no sé, quizá, pero a veces, 
solo a veces, ¡Ah! Me dan ganas de ser pie
y de que tu seas pelota, y lanzarte hasta el fondo la red...
Cómo deseo ser aspa, y que tú, pobre banana,
cayeras ante mis cuchillas, y poco a poco,
vuelta tras vuelta -tal como lo haces con mi corazón-
se rebanara cada una de las molestas fibras que me hacen
sufrir una y otra vez...
Pero no, no soy tan mala -además no puedo ejecutar
tal hazaña- como para hacerte añicos al igual que
tú mutilas mi poca paciencia...
¿Qué demonios he hecho para
sufrir tanto contigo?, y además,
¿por qué demonios lo tolero?
No sé, mientras tanto, para apacentar un poco
mis anhelos homicidas, me provoca una malteada
de mango...

domingo, 1 de abril de 2012

Mu-danza

¿Por qué aquí? ¿Por qué ahora?
¿Qué sentido tiene el que sea
morado o transparente?
¿Qué genialidad se espera de la siguiente
sinapsis de Golotea y Fredegunda?
¿Separas acaso el aire del planeta
del aire del pulmón izquierdo?
No, no lo haces, nada tiene un motivo
ni una razón, sólo está, sólo es,
sólo será porque debe ser así y no asá...
Estamos aquí solo por estar,
para bailar con las olas del viento,
con el trino, dulce chocolate de las alondras 
-¿o eran las almendras?-
Nada tiene sentido, un paso adelante,
dos atrás, uno adelante
y dos más a la izquierda...
No tiene caso, estamos aquí manejados
por los hilos de "el de arriba"
y nosotros, "los de abajo"
a movernos por capricho, antojo, o simple deseo
del titiritero.
Una salsa, una bachata o quizá una samba
-si es que no lo considera demoníaco-
eso y más podemos hacer con 
un simple movimiento en los hilos...
Mmm... ¿escapar? ¿a dónde?
recuerda que estamos atados...
Quisiera la lámpara mágica, esa del
"montón de noches desveladas"
y sacar al genio, robarle un deseo
y así obtener mis tijeras,
cortar mis hilos,
e irme a otro planeta, Plutón quizá
-aunque para el resto de las marionetas no sea
más un planeta -
cortar los hilos, e irme...
De verdad, un cambio de aires no me sentaría nada mal...

Cura para el ocio

Te levantas, desayunas, te arreglas,
un momento más de descanso,
y eres escupido al mundo,
con la frente en alto
y el corazón -como el perro- entre las patas.
Sales, te escabulles entre los mundos, los universos
paralelos y transversales que suplican
 un momento de descanso, un alma
que entienda y les ceda un poco de tiempo para saberse
entes proliferantes de la raza -supuestamente- humana.
De camino a tu rutina, te detienes, esperas,
y te das cuenta de que algo falta
un color se desvanece, se distiende y se fuga...
¿Es el morado, azul, rojo, transparente?
Quién sabe, sólo sabes que algo falta,
y lo haces: un mensaje, grafías digitales que
serán decodificadas por un interlocutor a la
distancia, alguien que seguro responderá...
¿Qué te dice?, pero más importante, ¿qué le dijiste?
<<Hola pequeña, cómo has estado? Ya no me has escrito, 
acaso ya me olvidaste?
espero tu respuesta, ok? Besos y abrazos>>
Y, ¿Qué respondió?
<<Hola!!! :) Cómo estas? no te he olvidado, espero verte pronto,
te extraño...>>
Bien, ahora tu cara cambia, sonríes, y lo haces... con malicia.
Tu día cambió, ahora ya tiene el color que le faltaba, pero, ¿eso fue todo?
¿un solo mensaje?
En fin, la tecnología es para eso, para comunicarse, divertirse y quitarse 
el aburrimiento deel esqueleto, y, ¿las mujeres, más aún, las enamoradas?
Igual, -según tú- son para comunicarse,
divertirse y, muchas cosas más...
¿Aburrido?
Un mensaje lo soluciona todo.

Agüita del mar

(Niña, Mamá)
(Plática filosófica a media tarde,
con chocolate y galletas Choki's)

N: Mamá, ¿por qué las lágrimas saben a sal?
M: Pues porque la tristeza es así, como la sal, desagradable
al paladar. ¿Qué prefieres, una cucharada de azúcar o una de sal?
N: No, pues, la de azúcar. Entonces, ¿son saladas porque la tristeza sabe a sal?
M: Sí...

(Días después, tras el reencuentro con el padre,
luego de un viaje de varios meses)

N: Mamá, ¿a qué sabe la alegría?
M: Pues, creo que a algo dulce, pero no estoy segura.
N: No mami, la alegría también sabe a sal, pues hoy
que vi a papi de nuevo, mis lágrimas no supieron a azúcar
sino a sal, igual que las de tristeza y enojo... Entonces,
¿cómo vamos a diferenciar si lloramos por tristeza o si lloramos de emoción?