lo mínimo, lo que cupiera en mis manos;
crecí: mi mano creció, mi cabello se alargó,
el pequeño sendero se ha tornado
una serie de caminos que giran de izquierda a derecha
en un vaivén de circunloquios y elipsis...
Una cinta anudaba mis pensamientos,
y hoy se ha desatado una revolución anarquista de
soledades e inquietudes,
siempre acompañada de la soledad
de mis pasos, cadentes y apáticos en ocasiones...
Lo soy, lo fui, lo quise ser... nada, es el humo de
la torre que envenena a mis amazonas,
que un día juré esquivar, y hoy
da pie a la tristeza que inunda las estrellas...
Fui, lo soy, lo seré
¿qué más da? Simplemente soy,
¿qué soy? el reflejo de la luna a mediodía,
la luz enervante del abismo,
una ráfaga del viento marino
encerrado todo en mi cofre de la abuela,
atado con el listón que anudaba mis pensamientos,
y que desató la revolución,
la que dio pie a la locura
que sin duda hoy,
vuelve todo al inicio
desde ese viento marino...
Estoy encantado por tus textos.
ResponderEliminarMuchas felicidades