domingo, 30 de agosto de 2020

Problemas del lector I: Expectativas elevadas y la imposibilidad de satisfacerlas a corto plazo.

Hace poco (cerca de un año, quizá un poco más, tal vez un poco menos) conocí un anime que cuenta la historia de una chica japonesa que adora los libros. Tristemente, luego de conseguir empleo como bibliotecaria, muere aplastada por una avalancha de libros tras suscitarse un terremoto. Una vez que despierta de lo que parece haber sido un sueño, se da cuenta de que ha renacido en otro mundo, siendo una débil y enfermiza niña de cinco años.

Luego de tremenda conmoción, piensa para sí misma que no importa dónde esté ni quién sea ahora, si logra conseguir sus amados libros, todo estará bien. Sin embargo, en su humilde morada no hay libros; fuera de su casa, todo está ambientado al estilo medieval europeo, lo cual le da una pista de la situación real en la que se encuentra: no solo no tiene libros en casa, tampoco los hay en sus alrededores porque son demasiado caros como para que estén en manos de simples plebeyos. 

Así, se jura que no importa cómo, ella logrará crear libros. Desafiando su propia debilidad, la falta de recursos y reclutando varios aliados, poco a poco se encamina hacia su objetivo. 

El anime tiene hasta ahora dos temporadas, en las que no solo se muestra el proceso ensayo-error para conseguir elaborar, primero, papel, y luego, su primer libro. Además, se muestran los innumerables obstáculos sociales y culturales a los que se enfrenta, aunado al hecho de tener que ocultar que ella en realidad no es la niña pequeña que aparenta, sino que posee la mente de un adulto de otro mundo. 

Libros, bibliotecas, la historia de la creación de los libros como los conocemos y sus predecesores, toda la historia en sí misma me atrapó de inmediato. Sentí que la autora escribía expresamente para mí; me identifiqué tanto con los personajes, con la trama, que me vi envuelta en el universo creado por Kazuki e inmediatamente busqué si existía un manga más avanzado. 

Lo que encontré primero fue la novela ligera. Nunca antes había incursionado en este género, así que la empecé a leer en una traducción al español en cierta página web. Suelo ser bastante crítica con las cosas que leo, así que no pasó mucho tiempo antes de que encontrara errores de redacción, por lo que continué su lectura más por la curiosidad de saber qué seguía en la historia, aguantando un poco el malestar de leer algo "mal escrito". 

No pasó mucho tiempo antes de agotar las traducciones al español. Me encontraba ya bastante inmersa en la historia como para parar ahí, por lo que busqué blogs en inglés para ver si ahí la trama continuaba. Sabía que la historia de la ratoncita de biblioteca tenía prevista una extensión de 30 tomos (cada uno con cerca de 20-25 capítulos, con una extensión por tomo de alrededor de 300 páginas), de los cuales, solo 23 han sido lanzados en Japón, lugar de donde es la autora. 

Descubrí que en EU se estaba comenzando a editar y conseguí en Amazon los primeros 5 tomos, con un sexto tomo en camino para octubre de este año. No tardé nada en devorarlos y al no poder aguantar la espera, continué mi búsqueda de más contenido. Supe entonces que todo tuvo su origen en una novela web que ya está concluida, pero no está traducida al inglés (menos al español). Entonces, tomé la determinación de usar el traductor de Google a pesar de que ya me imaginaba lo terrible que eso iba a resultar. 

Continué donde se quedó la historia. Si no me falla la memoria, empecé en el capitulo 212. La novela web consta de 677 capítulos. Con todo y los terribles errores de traducción, emprendí la ardua pero gratificante tarea de concluir la historia de la ratona sin importarme el dolor de cabeza que me suponía deducir lo que realmente quería decir el texto. 

Conforme avanzaba en la lectura, y ya desde antes con los tomos impresos, me di cuenta de que la autora realmente hizo un excepcional trabajo. Con la traducción escueta e incoherente de Google, aún se vislumbraba el bagaje cultural que posee Kazuki; no es fácil conjugar dentro de una trama la magia, la historia del libro, la de la imprenta, el desarrollo de nuevos negocios, la incursión de los personajes en una sociedad basada en clases sociales, así como la educación y nivelación académica, el funcionamiento de organizaciones gubernamentales y religiosas. Es que de verdad, sin temor a exagerar, este libro me ha enseñado tanto sobre tantas cosas, que yo misma empecé a cuestionar lo que sabía y lo que quería aprender. 

Terminé la novela web y la manera en la que la trama y subtramas a lo largo de esa extensión se mantienen congruentes, deja ver el excepcional talento de la autora. Pude ver una fuerte influencia cultural europea (italiana y alemana, para ser precisos), así como la dedicación para redactarla que se deja entrever en cada personaje, muy bien construido, y que va evolucionando a lo largo de las cinco partes que conforman la saga. 

Ahora bien. He releído varias veces los tomos impresos en inglés; siento que repito ese comportamiento infantil de ver hasta el hastío una película que nos gusta mucho, pero es inevitable. Con cada lectura, aprendo tanto, además de que siento que mi vocabulario en inglés se incrementa (si en inglés se ha traducido así, creo que en japonés es aún más impresionante la calidad léxica que emplea Kazuki). No me canso de acudir a ella y sin temor a errar, puedo decir que se ha convertido en mi tercera historia favorita, luego de Las Mil y Una Noches y Don Quijote. Así de magnifica creo que es. 

El problema ahora es que con una historia tan extraordinariamente elaborada, no logro encontrar algo dentro del género Novela Ligera que le llegue a los talones. He pasado varios días en busca de algo que me deje tanto entretenimiento como aprendizaje y nada, no he hallado algo así. 

Creo que incursionar sin querer con una historia de Novela Ligera (LN por sus siglas en inglés) de este calibre elevó mucho mis expectativas; ahora mismo leo otra LN que es entretenida, pero la calidad literaria es muy inferior a la de la ratona de biblioteca. Si las comparase, creo que la de la ratona se equipara a una escrita por un consumado autor y la que leo actualmente, con la que escribiría un novato sin mucha lectura tras de sí. 

Tal vez mi exigencia impida conocer otras historias entretenidas; quizás en el futuro me tope con una obra que tenga tanto calidad recreativa como cultural. No lo sé. De lo que sí estoy segura es de que espero con ansias los siguientes tomos de Kazuki para leerlos, con el anhelo de que alguna vez lleguen a editarse en mi idioma natal. 



miércoles, 29 de mayo de 2019

Catarsis onírica I

Entre cerros, la niebla que no dejaba rastro de nuestras huellas y el rumor del viento gélido, preámbulo de lluvia, te volví a ver.
Años tras tu partida, uno pensaría que el recuerdo se desdibuja poco a poco de mi mente, pero no.
De vez en cuando me visitas, me sonríes; anoche lo hiciste.
Supe que eras tú, tu silueta te delataba al mismo tiempo que la cadencia inequívoca de tu andar me gritaba tu nombre a pesar de tener nublada la visión.
Te abracé, me devolviste el abrazo; cuidé que nadie nos viera, pues es obvio:
cuando un muerto vuelve de las sombras a saludar a quien amó, los vivos lo asustan con su errática lógica.
Gracias, una vez más, por aquel abrazo.
Ojalá que tus visitas sean siempre tan apacibles como hasta ahora, pues bien sabes que le temo incluso a mi respirar.

domingo, 3 de mayo de 2015

Sentencias

No has de amar a la mujer de tu prójimo. En lugar de eso, puedes desearla, visitarla en sueños, en pesadillas, en esos vestigios del mundo onírico que no somos capaces de interpretar una vez que despertamos.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Planes

Días, semanas, meses
planes que no tienen fecha de concreción
pero sí finalidad:
matarte, matarnos, matar esto y aquello
que no se le ve final
por evitar una paradoja, pues,
¿no lo eterno le está prohibido a los mortales?

jueves, 24 de julio de 2014

Escalas

Deseo que me midas
que me retes a probar
de cuánto soy yo capaz
y cuánto estoy dispuesta a perder
por ganar
por ganarte
por ser eso que nubla tu pensar
por ser aquello que estremece tu sentir
por lo que nunca he sido para ti
y que, según parece, 
nunca seré.

Trata de ser suficiente para mí,
intenta ser mi héroe, mi amo;
roba las estrellas
y empaquétalas en frascos,
que tanta gente
como tú o como yo
necesita de un poco de luz
en el jarrón de la cocina
donde
ya marchitas las flores
ya secos los pétalos y amores
se pierde todo rastro de color
en la más fúnebre oscuridad.

Me has querido
te he querido
en medidas muy distintas
en lugares impensables
entre horas poco propias
y entre escombros de nada y todo
entre las rejas del pequeño parque
en cuyas tapias
recogíamos el sol con las pestañas
y nos iba la vida en suspirar.

Mídeme, átame a tu sombra
que de esclava visto ahora
como esclava vine al mundo
y si es en tus cadenas
bajo tus condiciones
estoy dispuesta a estar
a permanecer
sin ánimos de discutirte nada.

domingo, 3 de noviembre de 2013

¿Vienes?

Hoy no ha venido...
Un día más esperando a que regrese,
una tarde entera pegada a la ventana, observando
los momentos pasar, y nada, no viene...
¿Tendrá algún pendiente?
¿Habrá olvidado mi dirección?
No recuerdo en qué momento
lo sentí por última vez,
casi he olvidado la calidez -o lo gélido- de su
presencia.
Hoy no vino tu recuerdo,
temo que haya muerto por fin.
Imploré a las mil lunas su deceso
y ahora lloro para no perderlo.
Siento que si sigo aquí, en la ventana,
contando los segundos que diluyen los suspiros
tal vez lo vea a lo lejos,
quizá se digne a despedirse de mí.
Sí, tal vez hoy sí venga, aunque sea
para verme sonreír
antes de partir
y no volver.

viernes, 27 de abril de 2012

Con la Física y la Química

¿Era nuestro destino estar juntos?
¿De verdad tanto esfuerzo, tarde o temprano te valdría tenerme?
¿Juntos, por siempre, sin obstáculos invencibles?
No, no fue así.
Nos equivocamos, tú pensaste que era lo correcto perseguirme,
buscarme hasta en el fondo del mar,
y yo, pensando que te alejaba,
más te atraía a mí.
¡Maldita energía!
Los opuestos se atraen, un catión siempre irá hacia el anión,
sí, lo hacen, pero ni tu ni yo formamos parte
de una reacción química, no somos los postulados 
ni de las leyes de Newton ni las de Kepler,
ni se nos aplica fuerza, ni giramos en torno a un punto en el espacio,
No, el amor no nos movía, el destino no era el mismo para los dos,
no lo era.
Lo que sí pasó, es que nuestras energías
 vibraban en distinta sintonía,
y cuando hubo posibilidades de estar en el misma frecuencia, 
se invirtieron mis protones, se alejaron tus electrones,
terminando así repeliéndose nuestras vidas.